Spring Outing Girl
Viste a esta chica con diversos vestidos y complementos de primavera. Se creativo y crea tu propio estilo
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Publicado por Maria M.S. en 7:42 0 comentarios
Este año al igual que todos los anteriores tuvo lugar la Velada Poética – Fiesta del Mantón en Los Jardines del Palacio Municipal. Ya el sábado por la tarde, tuvo lugar la Corrida de Toros en el Coso de El pino, con gran éxito tanto de público, como para los toreros. La jornada taurina se saldó con 11 orejas y un rabo para los diestros Manuel Díaz El Cordobés, David Fandilla El Fandi y Antonio José Blanco. Los toreros salieron a hombros por la puerta grande y al comienzo de la corrida la Reina del Guadalquivir y las Damas realizaron el tradicional paseillo en coche de caballos por la ciudad y por el albero de la plaza.
En la noche, todas las Damas, el Paje y la Reina del pasado año, junto a la nueva Reina de 2009 desfilaron por el pasillo central del Castillo de Santiago hasta el escenario de la Coronación. Allí, Cintia Merino García fue coronada Reina del Guadalquivir por su predecesora, Alba del Rocío Martínez Romero con ayuda del Paje, Carla Otaolaorruchi Sánchez de la Madrid.
Las Damas de Sanlúcar han sido: Davinia Rocío Rodríguez Ibáñez, María del Carmen Rodríguez Casal, Manuela Rodríguez Casal, María Sáenz Ávila, Lola Donato Oliva Sánchez, Sandra Saborido Cantos, Teresa Rodríguez Acosta y Alejandra Jiménez Márquez. Por otro lado a estas Fiestas acuden damas de otros pueblos como Mónica Jiménez Casado de Córdoba, Marta Gómez Guerra, de Lora del Río, Belén María Benítez Vadillo de Cádiz, María del pilar morales Millán de Trebujena, Irene Cordero Romero de Lebrija y Rebeca Guzmán Cebrián de Chipiona.
En la coronación la Alcaldesa de Sanlúcar Irene García Macías, que presidió el acto, proclamó Reina del Guadalquivir 2009 a Cintia Merino y por su parte Jesús Villegas, delegado municipal de Fiestas presentó al Mantenedor de esta edición, Eduardo Domínguez Rubio, hijo del flamencólogo Eduardo Domínguez Lobato. Domínguez Rubio solicitó la colaboración para su discurso del guitarrista sanluqueño Manuel Alfonseca “Lin” y de la propia Reina, Cintia Merino, cantaora de flamenco que entonó algunas estrofas desde su sillón de Reina.
Desde el Ayuntamiento de Sanlúcar y en concreto desde la delegación municipal de Fiestas se quiere agradecer su colaboración a todas aquellas personas, entidades y colectivos que han participado en la realización de todos los actos programados para la celebración de estas fiestas.
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Desde Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), donde muere el río Guadalquivir, nacen dos mujeres, hermanas, que las definen como las voces más flamencas que hoy por hoy tiene el mundo de las sevillanas. Su nombre artístico de Las Carlotas les viene de herencia familiar, donde este nombre empezó cuando su bisabuela que trabajaba en la casa palacio de los condes de Orellana, al quedarse esta embarazada quiso la condesa Carlota de Orellana amadrinar a ese hijo que iba a nacer, poniéndole en caso de ser niña, como así fue, su propio nombre. Fue a partir de ahí cuando de generación en generación esta familia se le conoce con el sobrenombre de familia Carlotas, de ahí que estas dos hermanas escogieran el nombre artístico de Las Carlotas. Sanlúcar las vio nacer en una zona muy conocida de gente humilde, El Cortinal, aunque criadas en el barrio marinero por excelencia, La Barriada Virgen del mar y rodeada de sus siete hermanos. Su padre, Juan García.., marinero, quizás por eso están tan ligadas con su Virgen del Carmen y Bajo de Guía. Su madre, Carlota Aguilar.., ama de casa y encargada en el cuidado de sus nueve hijos, de los once que tuvo, entre ellos a mellizos y trillizos. Antes d e publicar el primer disco, cantaban en fiestas, reuniones y por supuesto en El Rocío, donde a la luz de la candela, rompían sus gargantas cantando sevillanas y fandangos que hablaban de la Blanca Paloma. De Las Carlotas se han dicho muchas cosas, pero ellas se quedan con una frase que se dijo en Barcelona, en una presentación y que posteriormente fue publicada en un libro donde se recogían los mejores grupos de sevillanas: "Amalgamas de voces y letras de sus canciones que se entroncan con las propias vivencias"
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Las playas principales de Sanlúcar, que tienen una longitud total de 6 km aproximadamente, están encuadradas en la denominada Costa de la Luz y responden a las siguientes denominaciones:
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La bandera de Sanlúcar, en cambio, ha sido creada recientemente por José Carlos García Rodríguez usando como motivo central el escudo histórico del municipio. Fue inscrita en el catalogo andaluz de símbolos de entidades locales el 30 de noviembre de 2004 con la siguiente descripción:
Bandera rectangular de proporciones 2,5 unidades de larga por 1,5 unidades de ancha dividida perpendicularmente al asta en dos franjas: La superior de color rojo carnesí y en ella centrado y sobrepuesto el escudo de armas oficial de Sanlúcar de Barrameda, timbrado, ocupando 2/5 del ancho del vexilo. La inferior color azul cargada con dos franjas en onda de color amarillo, encontrándose la superior disminuida.Publicado por Maria M.S. en 5:37 0 comentarios
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Rise of the Mishroom Kingdom
Parodia de Mario Bross, todos los personajes van a vengar la muerte de Mario al castillo. Tarda un poco en cargar
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La Feria de la Manzanilla coincide con el esplendor de la primavera en el paisaje marítimo del Guadalquivir. Este es uno de los motivos por el que la feria siempre se mantiene en el recuerdo como una experiencia luminosa, colorista y alegre. Originada por una popular velada, se convirtió, con su traslado a la Calzada de la Duquesa y sus calles aledañas, en el mayor evento de promoción de su vino, la manzanilla, tomando de éste su nombre.
Desde entonces, la fiesta más popular tiene unas connotaciones que le son propias y hacen de ella un evento especial para sanluqueños y visitantes. Una de estas características es su lugar de celebración, junto a la desembocadura del Guadalquivir y frente a Doñana. Unos elementos paisajísticos naturales que engrandecen su escenografía, ya espectacular de por sí.
Otra de las particularidades es su carácter abierto. En Sanlúcar esta fiesta se vive dentro de las casetas, junto a sus mesas, sobre sus tablaos y alrededor de los guisos de sus cocinas, pero sobre todo en la calle. Las casetas de la Feria de Sanlúcar tienen libre acceso para todo el que quiera pasarlo bien y lo único que podría impedir el paso a alguna de ellas estará determinado por la capacidad de su aforo. Aunque, en cualquier caso, las casetas se disponen de tal modo que desde el paseo de la Calzada se participa plenamente de la música y el ambiente festivo de su interior.
En la Feria de Sanlúcar se suele invitar con una copa de Manzanilla en un gesto de amistad y acercamiento, convirtiendo a la Fiesta de la Manzanilla en un ejemplo de la concordia y el buen espíritu de los sanluqueños ante los visitantes, sin duda, una actitud que enaltece a su población.
Todo lo anteriormente descrito es percibido por los que llegan a la ciudad con una mezcla de sorpresa y agrado, impresiones que posteriormente se transmutan en un sentimiento afectivo que a buen seguro manifestarán al regreso a sus lugares de origen.
Como vemos, toda Sanlúcar se promociona con su Feria, una actividad lúdica y popular que forma parte destacada del intenso ciclo festivo que se desarrolla en la ciudad a lo largo de todo el año, ya que poco después de la feria se sucederá el embarque de las Hermandades en su cruce del Guadalquivir en su camino al Rocío. En verano llegarán las Fiestas Patronales, las Carreras de Caballos en la Playa y la Exaltación del Río Guadalquivir entre otros eventos, y así, pronto enlazamos con las fiestas del año venidero.
Las fiestas muestran el carácter de los pueblos y su manera de entender la vida, y forman parte del acervo cultural como lo hace su legado monumental. En el caso de Sanlúcar también sobran ejemplos de cultura y monumentalidad. Palacios, iglesias, jardines y bodegas forman parte significativa del tejido urbano gracias a la singular participación en la Historia con mayúsculas que ha tenido la ciudad.
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Aunque los importantes restos arqueológicos encontrados evidencian la existencia de núcleos de población en la zona, los datos fidedignos más remotos se fechan en 1050, cuando la villa participaba en el comercio de aceite con Oriente Próximo. Más tarde fue conquistada por romanos y árabes. A mediados del siglo XIII fue conquistado por San Fernando para la Cristiandad; de ahí en adelante se puede hablar con bastante concreción del devenir histórico de Trebujena.
El 21 de abril de 1494, en los finales del siglo XV, el duque Don Juan, descendiente de Guzmán el Bueno y miembro de uno de los linajes más poderosos de la Corona de Castilla, la Casa de Medina Sidonia, se decide a poblar su lugar de Tribuxena, concediendo libertades y franquicias a quienes a él vinieran a vivir, reflejando su decisión en un documento conocido en la investigación histórica como “Carta Puebla que es pieza maestra y tesoro único de nuestro archivo. Es una lástima que los trebujeneros de otros momentos, agobiados y presionados por otras circunstancias, no supieran apreciar la importancia de la documentación escrita y en un alarde de coraje sin racionalidad, prendieran fuego a otros papeles anexos a éste que nos ocupa, y que seguramente hubieran dado más luz a la oscuridad de nuestro pasado. Pero, por otra parte, debemos congratularnos porque la Carta Puebla se salvó de aquellas llamas de la ignorancia.
El duque quiso ver en las tierras trebujeneras una posibilidad de riqueza, unas tierras seguramente fértiles y productivas, escasamente explotadas por la ausencia de manos campesinas suficientes y capaces. Se trataba de un lugar del que poca cosa sacaba el señor, pero del que podría beneficiarse si promoviera una campaña, digámoslo así, con motivación efectiva para atraer hasta nuestras lindes a gente diversa que pusieran en producción los campos desiertos.
Igual que en la actualidad los organismos públicos intentan atraer inversiones hacia determinadas zonas con un programa de exención fiscal, de terreno industrial a bajo precio, etc., el poder señorial de aquellos años tenía suficiente potestad para lanzar un plan que sedujera a campesinos de otros lugares a cambiar de residencia y de condiciones de vida y a asentarse en una nueva población. Igual que hoy día, lo que podía ejercer una mayor atracción, resultar más atractivo para las gentes de ese momento era la exención de impuestos, es decir, no pagar ni un maravedí en concepto de tributo a nadie: “sean francos de todos pechos, servicios y repartimientos de cualquier calidad y condición fasta ser cumplidos diez años”. Así reza en el documento. En una época en la que el campesino tenía que pagar al rey, al señor y a la Iglesia, agobiado materialmente por los tributos, servicios y pechos, como se conoce en la terminología del momento, una propuesta de liberación de aquellas cargas debería resultar seductora.
Por todo esto, el duque concede diez años de liberación de impuestos, que después prolonga hasta quince, a todos los que decidieran asentarse en nuestra aldea.
Un capítulo ciertamente importante, pero no suficiente. La tierra es el capital más seguro, más firme y con mayores y únicas posibilidades de desarrollo, de ahí que el señor estuviera dispuesto a ceder parte de sus posesiones, por supuesto no de su propiedad, lo que sería impensable. Concede dos aranzadas de tierra a cada poblador, con la condición de que una sea plantada de viña: desde el siglo XV, la agricultura trebujenera se orienta hacia la viticultura, circunstancia que marcará profundamente el “modus vivendi”, la manera de ser de todo un pueblo.
Así, pues, el señor de Sanlúcar, conde de Niebla, duque de Medina Sidonia, marqués de Cazaza y otros muchos títulos, no contento todavía con esa supuesta
generosidad, otorga una gracia más: asigna un solar de unas determinadas medidas a cada poblador donde edificar una casa, cuya fachada corre por cuentea ducal, situar corrales para los animales y cultivar un pequeño huerto que diversificara la dieta alimenticia de aquellos paisanos. Esta línea de casas, esa primera calle de Trebujena, ha sido situada tradicionalmente en la calle de los Guzmanes. Quizá su nombre que responde al apellido original de la Casa de Medina Sidonia y que ha perdurado sin ningún cambio, pasando indemne por todas las vicisitudes históricas de nuestro país, sea el principal garante de esa tradición. Podemos imaginarnos un pequeño caserío formado por un predominante castillo en un altozano, rodeado tal vez de unas cuantas viviendas y una hilera de casas aledaña a la iglesia. Algo así podría ser la Trebujena de los siglos XV y XVI.
Todos estos privilegios tienen un carácter individual, se pretende premiar individualmente a los pobladores con los beneficios ya descritos de liberación de impuestos, donación de tierra y casa. El duque concede a los trebujeneros el derecho de organizarse en Concejo, en Ayuntamiento, y a ejercer su mandato sobre un territorio, que ya estaba determinado de hecho, pero que por la Carta Puebla se reafirma de derecho.
Estamos, pues, ante el nacimiento de Trebujena como municipio, como entidad política y administrativa, con una responsabilidad pública, el gobierno de un territorio, y un poder judicial de primera instancia. Alcaldes, regidores y mayordomo sería elegidos por sorteo cada año por San Juan, mientras que el cargo de escribano sería de designación ducal. Advierte el señor a su ciudad de Sanlúcar que deben respetar su mandato, bajo las penas y multas que pudieran ocasionarse si se incumpliera. De hecho, el cabildo sanluqueño no cederá en su empeño de hacer reconsiderar al señor duque su decisión, consiguiendo una especie de zona común, aunque de teórico dominio sanluqueño, en las marismas.
Trebujena deja de pertenecer al Concejo de Sanlúcar y se convierte en un concejo independiente. El título de villa, sin que exista una documentación cierta, puede suponerse que se concedió en los años mediados del siglo XVIII, poco antes de la desaparación del régimen señorial, a la vez que Sanlúcar ganaba el título de ciudad.
En cuanto al nombre de la localidad y sus orígenes, hay versiones para todos los gustos dependiendo de los historiadores o estudiosos que las propongan; así, se baraja la opción de Trebiclanae romana, es decir, las tierras de un tal Trebicius -alfarero de Asta Regia- como la más fiable. de ahí sobrevendría la variante árabe Tarbissona, y también Tabacana o Tarbuxena. El árabe El Idrisi la recoge como portus Tarbissana.
Publicado por Maria M.S. en 5:54 0 comentarios
Etiquetas: Historia